domingo, 12 de enero de 2014

Profundizamos

Tras haber realizado una síntesis de todas las lecturas, me propongo la ampliación de una de las mismas, la cual resumo en las siguientes líneas.

BIBLIOGRAFÍA

Escartí, A.; Buelga, S.; Gutiérrez, M.; Pascual, C. (2009). El desarrollo positivo a través de la actividad física y el deporte: el progama de responsabilidad personal y social. Revista de Psicología General y Aplicada, Vol. 62 (1-2) pp. 45-52.

 Esta lectura comienza hablando sobre los diferentes modelos teóricos del desarrollo positivo. Concretamente, comienza hablando sobre el modelo bioecológico de Urie Bronfennbrener, el cual pone el énfasis en la interrelación que se establece entre la persona en desarrollo y los sistemas ambientales en los que se desenvuelve y con los que lleva un proceso de ajuste, de adaptación mutua y acomodación, que determina el comportamiento de la persona.
El ambiente, llamado nicho ecológico, está compuesto por cuatro sistemas: microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema. El microsistema se corresponde con el entorno inmediato de la persona: familia, iguales, deporte, escuela… El mesosistema son las relaciones que se dan entre los contextos en los que la persona se desenvuelve, y su calidad viene determinada por la cantidad de relaciones y vínculos entre entornos y la calidad y diversidad de los mismos y por lo fuertes y positivas que son las mismas. Además, mientras más mesosistemas presenta un individuo, mayores oportunidades tiene para el desarrollo. El exosistema, en cambio, se refiere a aquellos entornos en los que la persona no tiene un papel directo, pero que influyen en su desarrollo, como el modo de vida y el nivel socioeconómico de sus padres, la comunidad en la que vive, el centro escolar al que asiste… Finalmente, el macrosistema representa los patrones generalizados de una cultura o un contexto social tales como la ideología y la organización de las instituciones sociales en las que se encuentra inmersa la persona.
Creo , por lo tanto, que se trata de una jerarquía de sistemas que van desde el más cercano a la persona, y por lo tanto más concreto, hasta el más alejado de la misma, y por lo tanto más general.

El siguiente modelo sobre el que habla la lectura es el modelo del Empowerment, formulado por Julian Rappaport, el cual expone que la capacidad para controlar el curso de la vida, de tomar decisiones, y de plantear cursos de acción, es de lo que depende el bienestar de una persona. En este modelo se considera muy importante la percepción de autoeficacia en lo personal, y la comprensión del entorno social. Puesto que este modelo da mucha importancia a la motivación, la competencia personal, la autodeterminación y la autoeficacia, se considera la actividad física y el deporte como un medio para lograr esas competencias.
Por último se presenta otro modelo, el formulado por el grupo de investigación de Richard Lerner. Se trata de un modelo que comparte los presupuestos fundamentales del modelo bioecológico de Bronfenbrenner. Según este modelo, el bienestar y crecimiento de la persona depende de las interrelaciones continuas y dinámicas que se dan entre ésta y los contextos sociales. Se trata de potenciar lo que en este modelo es llamado las cinco C: competencia, carácter, conexión, confianza y cuidado. Las tres primeras C se refieren a la dimensión externa, mientras que las dos últimas son parte de la dimensión interna.
Pienso que, de forma generalizada, se puede decir que los dos últimos sistemas dan más importancia a las acciones e interacciones de la persona con respecto al primero, donde se da una importancia mayor al entorno y las relaciones que en este se dan.
A continuación, se habla sobre los sistemas de desarrollo positivo que han tenido éxito en el ámbito de la actividad física y el deporte, los cuales tienen en común dos dimensiones: el clima del programa y los contenidos. El clima puede definirse como la atmósfera física y psicológica, la cual debe facilitar la interacción personal y el respeto, favoreciendo la autonomía y ofreciendo oportunidades para el éxito. Por otro lado, el contenido tiene dos componentes: las cualidades y competencias que los niños deben aprender y el medio a través del cual las aprenden. Las competencias y cualidades que se deben destacar son la autoconfianza, la autonomía, el autocontrol, el sentido de pertenencia al grupo y a la comunidad, la empatía y la sensibilidad social. Respecto al medio, se considera el deporte y la actividad física como un escenario apropiado para la enseñanza de valores y promover el desarrollo positivo en niños y jóvenes, ya que estas actividades son atractivas para ellos.
Llegados a este punto, se expone en el artículo una idea fundamental, la de que los programas deportivos son accesoriamente educativos, y no esencialmente educativos. Esto quiere decir que pueden ser utilizados como un medio, un vehículo en la educación, pero no como un agente educativo.
Además, se exponen las circunstancias necesarias para el desarrollo positivo, las cuales son: que las actividades sean voluntarias y motivantes en sí mismas, que el entorno sea acogedor y seguro, que las actividades deportivas se utilicen como una metáfora para enseñar habilidades y competencias para la vida, y que se enseñe a aplicar lo aprendido a otros contextos.

Finaliza la primera parte del artículo y es, en este momento, donde se comienza a hablar sobre el Programa de Responsabilidad Personal y Social (TPSR), diseñado por Don Hellison para favorecer que niños y jóvenes de riesgo vivieran experiencias de éxito. Este programa se basa en la idea de que los estudiantes, para ser individuos eficientes en su entorno social, tienen que aprender a ser responsables de sí mismos y de los demás.
Se asocian los valores del esfuerzo y la autonomía con el bienestar; y el respeto a los sentimientos y derechos de los demás, la empatía y la sensibilidad social se asocian con el desarrollo y la integración social.
Los participantes aprenden a desarrollar su responsabilidad mediante diferentes niveles.

Tras describir el Programa de Responsabilidad Personal y social (TPRS), se expone la adaptación del mismo al contexto español, en donde se denomina PRPS. Las diferencias entre ambos son varias. El PRPS se ha aplicado en Educación Primaria, mientras que el TPRS se aplica en actividades extraescolares, por lo que el TPRS se presenta como voluntario mientras que el aplicado en España, al estar dentro del currículum, es obligatorio. Además, en el contexto español, el PRPS se operacionaliza en objetivos. Por último, en el contexto español, dicho programa ha sido impartido por maestros de educación física noveles, mientras que el TPRS es impartido por expertos.
Considero el hecho de que el PRPS haya sido impartido en Educación Primaria como una desventaja para el desarrollo positivo, ya que incumple la necesidad anteriormente comentada de que la actividad sea voluntaria, y de esta forma se convierte en obligatoria para el alumno.
En cambio, considero una ventaja para la evaluación que el PRPS sea operacionalizado en objetivos.

A continuación se detallan los componentes clave del PRPS. En primer lugar se detallan los cinco niveles con sus objetivos:
1.       En  el primer nivel (Respetar los derechos y sentimientos de los demás) se encuadran objetivos tales como resolver conflictos mediante el diálogo, escuchar al profesor y lso compañeros y evitar burlas.
2.       En el segundo nivel (Participación y esfuerzo) podemos observar los objetivos de traer la ropa adecuada, y uno que realmente llama mi atención: realizar las actividades propuestas aunque no me apetezca.
Digo que este objetivo me llama la atención, ya que al igual que he comentado anteriormente sobre la introducción en el currículum, éste objetivo va en contra de la necesidad de que la actividad sea voluntaria.
3.       El tercer nivel (Autonomía) se compone de los objetivos de autoevaluarse con coherencia, ponerse metas a corto y largo plazo y asumir roles de liderazgo, entre otros.
4.       El cuarto nivel (Ayuda) presenta los objetivos de cuidar de los otros y de atender las necesidades de los compañeros.
5.       En el último y quinto nivel (Transferencia) se encuentra el objetivo de aplicar lo aprendido a otros contextos.

Las estrategias metodológicas que se usaron fueron: a) Modelo de respeto, el profesor se comunica de manera respetuosa dando ejemplo; b)Expectativas: el profesor explica los comportamientos de responsabilidad que espera de los alumnos; c)Oportunidades de éxito: la sesión es estructurada para que todos puedan experimentar el éxito; d)Asignación de Tareas: a  los alumnos se les asignan tareas que facilitan llevar a cabo el programa; e)Liderazgo: el profesor potencia que los alumnos estén a cargo de un grupo; f)Concesión de voz: se otorga voz a los alumnos; g)Transferencia: se reflexiona con los alumnos la posibilidad de aplicar lo aprendido a otros ámbitos; h)EL banco de paz: en donde se resuelven los conflictos mediante el diálogo.

Llegados aquí, se detalla la estructura de una sesión de educación física en el PRPS, la cual consta de las siguientes partes: en primer lugar se realiza la “Toma de conciencia”, una reunión grupal para que los estudiantes comprendan los objetivos relacionados con la responsabilidad que se tratan de alcanzar en la sesión; la segunda parte es “La responsabilidad en acción” donde se produce la educación física y el desarrollo de la responsabilidad de manera simultánea; la tercera parte es “La reflexión grupal”, una reunión grupal al término de la sesión para poner en común los pensamientos sobre el comportamiento del grupo en cuanto a responsabilidad; en la cuarta parte “Autoevaluación”, cada estudiante hace su evaluación sobre cómo ha cumplido el nivel de responsabilidad.

La lectura continúa detallando la implementación del PRPS, y comienza hablando sobre la instrucción que se da a los profesores en habilidades como la comunicación, la empatía, la capacidad de liderazgo, la filosofía y las estrategias docentes que deberán utilizar a lo largo del programa. Sobre esto último se detalla que la formación dura una semana y se produce de forma intensiva, y que además los profesores reciben material y lecturas relacionadas con el modelo de responsabilidad y el desarrollo positivo. Tras la formación se produce una evaluación, y el proceso de formación es continuo, ya que estos profesores se reúnen cada 15 días con el grupo investigador.
Para evaluar la fidelidad de la implementación del PRPS se graban en vídeo algunas sesiones del programa que, posteriormente, son analizadas utilizando un instrumento de observación.
Para evaluar los efectos del PRPS sobre el desarrollo positivo en los alumnos se utilizó un diseño cuasiexperimental de medidas repetidas con grupos de comparación.
Para evaluar la satisfacción y percepción de los usuarios del PRP con el mismo, se realizaron grupos de discusión con los profesores.
Además, los profesores continúan su proceso de formación durante dos años para convertirse, si desean, en mentores del PRPS para nuevos profesores.

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