BIBLIOGRAFÍA
Escartí, A.; Buelga, S.; Gutiérrez, M.; Pascual, C. (2009). El desarrollo positivo a través de la actividad física y el deporte: el progama de responsabilidad personal y social. Revista de Psicología General y Aplicada, Vol. 62 (1-2) pp. 45-52.
Esta lectura comienza hablando sobre los diferentes modelos
teóricos del desarrollo positivo. Concretamente, comienza hablando sobre el
modelo bioecológico de Urie Bronfennbrener, el cual pone el énfasis en la
interrelación que se establece entre la persona en desarrollo y los sistemas
ambientales en los que se desenvuelve y con los que lleva un proceso de ajuste,
de adaptación mutua y acomodación, que determina el comportamiento de la
persona.
El ambiente,
llamado nicho ecológico, está compuesto por cuatro sistemas: microsistema,
mesosistema, exosistema y macrosistema. El microsistema se corresponde con el
entorno inmediato de la persona: familia, iguales, deporte, escuela… El mesosistema
son las relaciones que se dan entre los contextos en los que la persona se
desenvuelve, y su calidad viene determinada por la cantidad de relaciones y
vínculos entre entornos y la calidad y diversidad de los mismos y por lo
fuertes y positivas que son las mismas. Además, mientras más mesosistemas
presenta un individuo, mayores oportunidades tiene para el desarrollo. El
exosistema, en cambio, se refiere a aquellos entornos en los que la persona no
tiene un papel directo, pero que influyen en su desarrollo, como el modo de
vida y el nivel socioeconómico de sus padres, la comunidad en la que vive, el
centro escolar al que asiste… Finalmente, el macrosistema representa los
patrones generalizados de una cultura o un contexto social tales como la ideología
y la organización de las instituciones sociales en las que se encuentra inmersa
la persona.
Creo , por
lo tanto, que se trata de una jerarquía de sistemas que van desde el más
cercano a la persona, y por lo tanto más concreto, hasta el más alejado de la
misma, y por lo tanto más general.
El siguiente modelo sobre el que habla la lectura es el
modelo del Empowerment, formulado por Julian Rappaport, el cual expone que la
capacidad para controlar el curso de la vida, de tomar decisiones, y de
plantear cursos de acción, es de lo que depende el bienestar de una persona. En
este modelo se considera muy importante la percepción de autoeficacia en lo
personal, y la comprensión del entorno social. Puesto que este modelo da mucha
importancia a la motivación, la competencia personal, la autodeterminación y la
autoeficacia, se considera la actividad física y el deporte como un medio para
lograr esas competencias.
Por último se presenta otro modelo, el formulado por el
grupo de investigación de Richard Lerner. Se trata de un modelo que comparte
los presupuestos fundamentales del modelo bioecológico de Bronfenbrenner. Según
este modelo, el bienestar y crecimiento de la persona depende de las
interrelaciones continuas y dinámicas que se dan entre ésta y los contextos sociales.
Se trata de potenciar lo que en este modelo es llamado las cinco C:
competencia, carácter, conexión, confianza y cuidado. Las tres primeras C se
refieren a la dimensión externa, mientras que las dos últimas son parte de la
dimensión interna.
Pienso que, de forma generalizada, se puede decir que los
dos últimos sistemas dan más importancia a las acciones e interacciones de la
persona con respecto al primero, donde se da una importancia mayor al entorno y
las relaciones que en este se dan.
A continuación, se habla sobre los sistemas de desarrollo
positivo que han tenido éxito en el ámbito de la actividad física y el deporte,
los cuales tienen en común dos dimensiones: el clima del programa y los
contenidos. El clima puede definirse como la atmósfera física y psicológica, la
cual debe facilitar la interacción personal y el respeto, favoreciendo la
autonomía y ofreciendo oportunidades para el éxito. Por otro lado, el contenido
tiene dos componentes: las cualidades y competencias que los niños deben aprender
y el medio a través del cual las aprenden. Las competencias y cualidades que se
deben destacar son la autoconfianza, la autonomía, el autocontrol, el sentido
de pertenencia al grupo y a la comunidad, la empatía y la sensibilidad social.
Respecto al medio, se considera el deporte y la actividad física como un
escenario apropiado para la enseñanza de valores y promover el desarrollo
positivo en niños y jóvenes, ya que estas actividades son atractivas para
ellos.
Llegados a
este punto, se expone en el artículo una idea fundamental, la de que los
programas deportivos son accesoriamente educativos, y no esencialmente
educativos. Esto quiere decir que pueden ser utilizados como un medio, un
vehículo en la educación, pero no como un agente educativo.
Además, se
exponen las circunstancias necesarias para el desarrollo positivo, las cuales
son: que las actividades sean voluntarias y motivantes en sí mismas, que el
entorno sea acogedor y seguro, que las actividades deportivas se utilicen como
una metáfora para enseñar habilidades y competencias para la vida, y que se
enseñe a aplicar lo aprendido a otros contextos.
Finaliza la
primera parte del artículo y es, en este momento, donde se comienza a hablar
sobre el Programa de Responsabilidad Personal y Social (TPSR), diseñado por Don
Hellison para favorecer que niños y jóvenes de riesgo vivieran experiencias de
éxito. Este programa se basa en la idea de que los estudiantes, para ser
individuos eficientes en su entorno social, tienen que aprender a ser
responsables de sí mismos y de los demás.
Se asocian
los valores del esfuerzo y la autonomía con el bienestar; y el respeto a los
sentimientos y derechos de los demás, la empatía y la sensibilidad social se
asocian con el desarrollo y la integración social.
Los
participantes aprenden a desarrollar su responsabilidad mediante diferentes
niveles.
Tras
describir el Programa de Responsabilidad Personal y social (TPRS), se expone la
adaptación del mismo al contexto español, en donde se denomina PRPS. Las
diferencias entre ambos son varias. El PRPS se ha aplicado en Educación
Primaria, mientras que el TPRS se aplica en actividades extraescolares, por lo
que el TPRS se presenta como voluntario mientras que el aplicado en España, al
estar dentro del currículum, es obligatorio. Además, en el contexto español, el
PRPS se operacionaliza en objetivos. Por último, en el contexto español, dicho
programa ha sido impartido por maestros de educación física noveles, mientras
que el TPRS es impartido por expertos.
Considero el
hecho de que el PRPS haya sido impartido en Educación Primaria como una
desventaja para el desarrollo positivo, ya que incumple la necesidad
anteriormente comentada de que la actividad sea voluntaria, y de esta forma se
convierte en obligatoria para el alumno.
En cambio, considero
una ventaja para la evaluación que el PRPS sea operacionalizado en objetivos.
A
continuación se detallan los componentes clave del PRPS. En primer lugar se
detallan los cinco niveles con sus objetivos:
1.
En el
primer nivel (Respetar los derechos y sentimientos de los demás) se encuadran
objetivos tales como resolver conflictos mediante el diálogo, escuchar al
profesor y lso compañeros y evitar burlas.
2.
En el segundo nivel (Participación y esfuerzo)
podemos observar los objetivos de traer la ropa adecuada, y uno que realmente
llama mi atención: realizar las actividades propuestas aunque no me apetezca.
Digo que este objetivo me llama la atención, ya que
al igual que he comentado anteriormente sobre la introducción en el currículum,
éste objetivo va en contra de la necesidad de que la actividad sea voluntaria.
3.
El tercer nivel (Autonomía) se compone de los
objetivos de autoevaluarse con coherencia, ponerse metas a corto y largo plazo
y asumir roles de liderazgo, entre otros.
4.
El cuarto nivel (Ayuda) presenta los objetivos
de cuidar de los otros y de atender las necesidades de los compañeros.
5.
En el último y quinto nivel (Transferencia) se
encuentra el objetivo de aplicar lo aprendido a otros contextos.
Las
estrategias metodológicas que se usaron fueron: a) Modelo de respeto, el
profesor se comunica de manera respetuosa dando ejemplo; b)Expectativas: el
profesor explica los comportamientos de responsabilidad que espera de los
alumnos; c)Oportunidades de éxito: la sesión es estructurada para que todos puedan
experimentar el éxito; d)Asignación de Tareas: a los alumnos se les asignan tareas que
facilitan llevar a cabo el programa; e)Liderazgo: el profesor potencia que los
alumnos estén a cargo de un grupo; f)Concesión de voz: se otorga voz a los
alumnos; g)Transferencia: se reflexiona con los alumnos la posibilidad de
aplicar lo aprendido a otros ámbitos; h)EL banco de paz: en donde se resuelven
los conflictos mediante el diálogo.
Llegados
aquí, se detalla la estructura de una sesión de educación física en el PRPS, la
cual consta de las siguientes partes: en primer lugar se realiza la “Toma de
conciencia”, una reunión grupal para que los estudiantes comprendan los
objetivos relacionados con la responsabilidad que se tratan de alcanzar en la
sesión; la segunda parte es “La responsabilidad en acción” donde se produce la
educación física y el desarrollo de la responsabilidad de manera simultánea; la
tercera parte es “La reflexión grupal”, una reunión grupal al término de la
sesión para poner en común los pensamientos sobre el comportamiento del grupo
en cuanto a responsabilidad; en la cuarta parte “Autoevaluación”, cada
estudiante hace su evaluación sobre cómo ha cumplido el nivel de
responsabilidad.
La lectura
continúa detallando la implementación del PRPS, y comienza hablando sobre la
instrucción que se da a los profesores en habilidades como la comunicación, la
empatía, la capacidad de liderazgo, la filosofía y las estrategias docentes que
deberán utilizar a lo largo del programa. Sobre esto último se detalla que la
formación dura una semana y se produce de forma intensiva, y que además los
profesores reciben material y lecturas relacionadas con el modelo de
responsabilidad y el desarrollo positivo. Tras la formación se produce una
evaluación, y el proceso de formación es continuo, ya que estos profesores se
reúnen cada 15 días con el grupo investigador.
Para evaluar
la fidelidad de la implementación del PRPS se graban en vídeo algunas sesiones
del programa que, posteriormente, son analizadas utilizando un instrumento de
observación.
Para evaluar
los efectos del PRPS sobre el desarrollo positivo en los alumnos se utilizó un
diseño cuasiexperimental de medidas repetidas con grupos de comparación.
Para evaluar
la satisfacción y percepción de los usuarios del PRP con el mismo, se
realizaron grupos de discusión con los profesores.
Además, los profesores continúan su proceso de
formación durante dos años para convertirse, si desean, en mentores del PRPS
para nuevos profesores.
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